Madrid, Junio 10 de 1999
Dr. Horacio Serpa H
Director del Partido Liberal
E. S.
Apreciado Horacio: Desde que supe la reconfortante noticia, del naufragio del esperpento de la reforma política, en la Comisión I del H. Senado, he intentado, infructuosamente, comunicarme contigo, para expresarte mis congratulaciones, por tan magnífico logro. Creo, que con ello se le ha hecho un bien al País. La arrogancia y la prepotencia sin límites, de un Presidente con ínfulas autoritarias, no pueden ser la prenda de garantía necesaria, para otorgarle unas facultades omnímodas, cuando ya, en las primeras de cambio, ha mostrado su catadura, al blandir, amenazante, la convocatoria de un referendo, como elemento disuasor, a una oposición renuente, no a la paz, sino a la satisfacción de sus caprichos. Ya veremos, que sus baladronadas, no pasaron de ser eso, una manera de cañar, con la añagaza, de recurrir al veredicto popular; le va tocar al Presidente y a su escudero de ocasión, el Dr. Nestor Humberto Martínez, entonar la `palinodia, aclarando que "donde dije digo, dije fue Diego"; no será la primera vez, que se desdice, dado su comportamiento errático y ciclotímico.


